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Cómo trabajamos

Cómo corre un proyecto de verdad

Cuatro etapas, en el orden en que las vives. Publicamos esto en vez de un portafolio porque la forma en que corre el trabajo es lo que estás contratando, y porque una galería de pantallas terminadas no te dice nada sobre cómo es trabajar con nosotros.

4 etapas
01 2–4 semanas

Descubrimiento

Averiguamos qué pasa de verdad, no lo que dice el manual que pasa.

Toda operación tiene un proceso documentado y uno real, y en la brecha entre ambos se esconde el costo. Nos sentamos con quienes hacen el trabajo, seguimos un caso de punta a punta y le ponemos números a cada paso: cuánto tarda, cuántas veces se rehace, cuántas veces se captura la misma información. Termina con un mapa que tu propio equipo reconoce y un flujo rediseñado que apruebas antes de que se construya nada.

Qué pasa

  • Ver el trabajo ocurrir, en el piso y no en una reunión
  • Entrevistar a quienes lo ejecutan a diario, no solo a quienes lo dirigen
  • Medir y contar cada paso, para que los hallazgos lleven números
  • Rediseñar el flujo y acordarlo con quienes lo viven

Qué recibes

  • Un mapa medido del proceso tal como corre hoy
  • Hallazgos ordenados por lo que te cuestan
  • Un proceso rediseñado, acordado antes de construir nada
  • Una estimación específica para lo que decidas hacer después

Qué necesitamos de ti

Unas horas de quienes hacen el trabajo y una sesión para revisar los hallazgos. Sales de esta etapa pudiendo actuar sobre el mapa, sigas o no con nosotros.

02 Escala con la operación

Desarrollo

Ciclos cortos, cada uno cerrando con algo que puedes usar y no solo leer.

Construimos en ciclos que se miden en semanas, no en meses. Cada uno termina con el trabajo en un ambiente al que puedes entrar y probar, así que juzgas el avance usándolo y no leyendo un informe. Lo primero que construimos es lo que quita más dolor, así que los primeros ciclos suelen ser los que más se sienten.

Qué pasa

  • Construir en ciclos cortos, primero lo que más duele
  • Pruebas automatizadas escritas a la par, no después
  • Una llamada semanal y un canal compartido para lo que surja entremedio
  • Reestimar antes de cualquier cambio de alcance, nunca después

Qué recibes

  • Algo usable al final de cada ciclo
  • Un ambiente al que puedes entrar, siempre actualizado
  • Una suite de pruebas que crece con el sistema
  • Una estimación revisada antes de cambiar el alcance, nunca después

Qué necesitamos de ti

Una llamada a la semana y las dudas que surjan en el canal compartido. Las prioridades pueden moverse entre ciclos sin penalización: para eso son los ciclos.

03 Cada ciclo

Actualizaciones

Los cambios llegan con un ritmo, y siempre sabes qué cambió.

Las entregas son rutina, no acontecimientos. Cada una llega con una descripción clara de qué cambió y por qué, para que nadie tenga que leer un historial técnico para enterarse. Nada sale sin haber corrido en un ambiente que pudiste revisar, y lo que resulte equivocado se revierte en vez de parcharse a las apuradas.

Qué pasa

  • Entregar con un ritmo predecible y no cuando por fin algo está listo
  • Escribir qué cambió en el idioma de quienes lo van a usar
  • Ensayar todo lo que toque datos reales antes de que los toque
  • Mantener un camino de vuelta en cada entrega

Qué recibes

  • Una nota por entrega, escrita para quienes la usan
  • Un camino de vuelta para todo lo que toque datos reales
  • Capacitación o un recorrido cuando un cambio altera cómo trabaja alguien

Qué necesitamos de ti

Tú decides cuándo un cambio llega a quienes lo usan. Nunca sorprendemos a una operación con su propio software.

04 Continuo

Mejoras

Medimos el proceso nuevo contra el viejo y seguimos.

Lanzar no es el final del trabajo; es la primera vez que el proceso se encuentra con carga real. Observamos cómo se comporta, lo medimos contra las cifras que tomamos en el descubrimiento y corregimos lo que solo el uso real deja ver. De ahí en adelante el mismo ciclo continúa al ritmo que te sirva: lo próximo que vale la pena mejorar suele ser evidente una vez que lo primero deja de doler.

Qué pasa

  • Medir el proceso nuevo contra la línea base del descubrimiento
  • Vigilar monitoreo y alertas durante las primeras semanas de carga real
  • Corregir lo que solo el tráfico real deja ver
  • Acordar qué vale la pena mejorar después, o cerrar limpiamente

Qué recibes

  • Un antes y después contra las cifras tomadas en el descubrimiento
  • Monitoreo, alertas y respaldos que son tuyos
  • Un manual de operación y documentación de entrega
  • Un acuerdo de soporte, o una entrega limpia con capacitación

Qué necesitamos de ti

Tanto o tan poco como quieras. Algunos clientes mantienen un ciclo permanente; otros toman la entrega y lo operan ellos mismos. Ambos son finales normales.

Lo que no cambia en ninguna etapa

Cómo trabajamos

Lo que no cambia en ninguna etapa

Esto no varía entre proyectos, y son las partes que los clientes nos dicen que no habían tenido antes.

01

Siempre puedes ver el trabajo

Un ambiente al que puedes entrar y que está al día, no una demo agendada para el viernes. El avance es algo que usas, no algo que te cuentan.

02

Las estimaciones se mueven antes que el trabajo

Todo lo que afecte el cronograma recibe una estimación revisada antes de hacerlo. La sorpresa llega cuando todavía puedes actuar sobre ella.

03

Todo tiene camino de vuelta

Nada llega a datos reales sin una forma ensayada de deshacerlo. El corte es una decisión que tomas, no un riesgo que aceptas.

04

Es tuyo mientras se construye

Los mapas, la documentación y los sistemas viven en tus cuentas desde el primer día. Irte no cuesta más que la decisión.

9 preguntas

Preguntas

Respondidas antes de que preguntes

Depende del tamaño de la operación, y por eso no publicamos un número único. Un flujo puntual se mide en semanas; algo que abarca varias sedes o áreas se mide en meses. El descubrimiento toma de dos a cuatro semanas y termina con una estimación específica para tu proyecto, y preferimos estimar largo y entregar antes que al revés.

Cercanas, y ese es justamente el punto de pagar un descubrimiento antes de comprometerse. Estimamos después de entender el trabajo y no antes, lo hacemos deliberadamente del lado conservador, y cuando algo sí se mueve te enteras la semana en que ocurre y no en la fecha de entrega.

Suele cambiar, y las prioridades pueden moverse entre ciclos sin penalización. Todo lo que afecte el cronograma recibe una estimación revisada antes de hacer el trabajo, nunca después, para que la sorpresa llegue cuando todavía puedes actuar sobre ella.

Tuyo, desde el primer día. Los mapas de proceso, la documentación, los sistemas y todo lo que los sostiene viven en tus cuentas y ahí se quedan. No hay nada licenciado de vuelta ni nada retenido, así que irte no te cuesta más que la decisión.

Especialistas en exactamente el tipo de trabajo que tu proyecto necesita: mapear el proceso, rediseñarlo, automatizarlo y construir lo que lo opere en web, móvil o escritorio. Todas las disciplinas que un proyecto exige están bajo un mismo techo, así que nada queda esperando a un tercero y nadie entra a tu proyecto a aprender sobre la marcha.

1 día hábil de respuesta

Cuéntanos qué hay que arreglar.

Describe el problema en un párrafo. Alguien que hace el trabajo lee cada mensaje y responde en un día hábil, sin necesidad de una llamada previa para darte una respuesta directa.

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